sábado 7 de enero de 2012

El secreto mejor guardado de la familia real

Sólo les quedaba un secreto. Ya desvelaron sus emolumentos. Ya dejaron que la luz velara los negativos de sus distracciones morales en la familia política. Y muchas otras revelaciones si repasamos el tebeo monárquico de los últimos lustros. Sólo les quedaba un secreto en el sumario que hoy, en pro de la comunicación, publico.

Ahora que los Reyes Magos, de regreso a casa, se reorientan. Ahora que, aquéllos que no lo son (magos) se esfuerzan, incluso se sacrifican, por recuperar el norte. Es hora de conocer cuál ha sido la felicitación de Navidad que SS.MM. han tenido a bien enviar este año que acabamos de cerrar. Sorprendentemente, un tradicional Nacimiento del Niño Jesús.

Y esto me hace preguntarme: ¿qué es políticamente correcto? ¿Debemos de expresarnos teniendo en cuenta las peculiaridades, rezos, creencias y fobias de cada uno de nuestros destinatarios? ¿Es eso la tolerancia o la libertad de expresión? ¿Tenemos que perder aquéllo que nos identifica, que nos diferencia, que nos explica para que otros puedan anegarnos de su identidad o falta de ella?

O puede ser también que el manual de protocolo de algunos sea más exquisito que el de la Casa Real. Si el próximo año dudas entre enviar la imagen de un Papá Noel, un árbol de de bolas, un osito polar, una estrella con la palabra felices fiestas escrita en quince idiomas o un Nacimiento que diga feliz Navidad, no elijas en función de los miles de budistas, musulmanes o fervientes ateos, sino más bien en función de lo que mejor identifica quién eres.

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